by Marta Miguel Martínez-Soria


Para ti, Trinidad:

Regresó al hogar después de un año en Holanda.
Entró con paso firme.
Sus botas blancas de puntas doradas me hablaron de luz en la oscuridad.

En su taller hacía frío, me miró con sonrisa clara y me dijo:

" Al mal tiempo, buena cara"

Encendió la chimenea y puso la mesa.
Mantel de cuadros con tacitas de porcelana.
Cucharitas de palo y rosquillas azucaradas.

Tan sólo hizo falta ponerse a jugar.
Nos pusimos el babero y comenzamos a reír.

Me acordé de mi madre, de mi abuela, de como a la hora de comer
nos distraían con cualquier objeto que hiciese ruidito para hacernos crecer.

Ya de adultos olvidamos que fuimos niños pero hay objetos que nos devuelven sueños.

Trinidad en su madurez artística se ha atrevido a romper con sus microcosmos pacientes.

Ya no hay casi agujeritos sino puntadas que unen recuerdos.

Ha buscado su propio universo dentro y entre sus tesoros, sujetándolos con firmeza a lo que es ella.

PURA ALEGRÍA.
by Marta Miguel Martínez-Soria

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